martes, 6 de junio de 2023

En régimen de excepción de El Salvador el habeas corpus no funciona

 



En régimen de excepción de El Salvador el habeas corpus no funciona

“Libertad Ya”, reclaman familiares de personas apresadas en el marco del régimen de excepción en El Salvador, durante una marcha el 1 de mayo, por lo que consideran han sido detenciones arbitrarias realizadas por la policía, con el apoyo unidades del ejército. Unas 68 000 personas han sido encarceladas en este país, acusadas de ser miembros de pandillas desde marzo de 2022. Imagen: Edgardo Ayala / IPS

SAN SALVADOR – María Ángela Deras esperaba en la sala de una organización de derechos humanos a un abogado que le ayudaría a interponer un recurso legal, para lograr la liberación de su esposo apresado dentro de la política gubernamental de detenciones masivas en El Salvador.

Deras va a presentar ante la justicia salvadoreña un habeas corpus, un procedimiento jurídico común en las legislaciones del mundo, utilizado para averiguar el paradero de alguien del que no se sabe nada tras ser detenido por agentes del Estado, así como su presentación física ante un juez para que determine la legalidad del arresto.

Y en caso de no serlo, esa persona debería ser puesta en libertad de inmediato.

Un año sin saber de su esposo

Esa es la esperanza de Deras: ver en libertad a su esposo, Esteban Salvador Flores, de 38 años, capturado el 7 de mayo de 2022, en el caserío San Francisco de Asís, en el municipio de Tejutla, del departamento de Chalatenango, en el centro de El Salvador.

Flores estaba cortando aguacates en el huerto de una vecina, cuando llegaron los policías y le ordenaron que se bajara del árbol. Y sin explicar mucho se lo llevaron, contó Deras a IPS.

Lo acusan de agrupaciones ilícitas, es decir, de pertenecer a pandillas.

“Mi esposo no es pandillero, yo nunca lo vi en agrupaciones de nada”, dijo, mientras esperaba su turno para ver al abogado de la Asociación de Derechos Humanos Tutela Legal María Julia Hernández, en San Salvador.

Como ella, cientos de personas en El Salvador están recurriendo a organizaciones como esa para iniciar procesos de habeas corpus, en favor de sus familiares capturados en el marco del régimen de excepción, que suspendió varias garantías constitucionales para combatir el crimen.

“Tengo más de un año de no ver a mi esposo, ni saber nada de él”: María Ángela Deras.

Esa estrategia, que sigue vigente, fue impulsada desde el 27 de marzo de 2022 por el presidente Nayib Bukele para descabezar a las temidas pandillas. Desde esa fecha unas 68 000 personas han sido arrestadas, acusadas de ser miembros de esas bandas criminales.

El plan ha tenido éxito, pues se logró desarticular a esos grupos, y Bukele se ha ganado el apoyo de la población, que siempre ha sido alto y está ahora en 85 %, según varios sondeos de opinión.

Sin embargo, un importante porcentaje de los detenidos, cuya cifra se desconoce, ha sido encarcelado arbitrariamente, a juzgar por varios reportes de organizaciones de derechos humanos que han investigado esos hechos.

Además de la arbitrariedad de esas detenciones, los familiares de los arrestados no reciben información sobre ellos, desconocen en qué cárcel se encuentran y con frecuencia ni los abogados defensores tienen permitido verlos.

“Tengo más de un año de no ver a mi esposo, ni saber nada de él”, añadió Deras, con la voz entrecortada.

María Ángela Deras, de 48 años, espera su turno para ser atendida por un abogado de la Asociación de Derechos Humanos Tutela Legal María Julia Hernández, en San Salvador, a fin de interponer ante la justicia salvadoreña un recurso de habeas corpus. Por ese procedimiento, espera la libertad de su esposo, Esteban Salvador Flores, de 38 años, capturado el 7 de mayo de 2022, acusado de pertenecer a las pandillas, y del que no sabe nada desde entonces. Imagen: Edgardo Ayala / IPS

Zancadillas políticas

Aún está por verse si el sistema judicial admite el recurso de Deras, de 48 años, y otros tantos.

Porque más bien hay una tendencia a retrasarlos o denegarlos, en medio de cuestionamientos de que eso obedece a un interés político del sistema judicial, controlado en buena medida por Bukele.

En mayo de 2021, el partido del presidente, Nuevas Ideas, se hizo con el control de la unicameral Asamblea Legislativa, al garantizarse 56 de los 84 diputados.

Sin el debido proceso, la Asamblea removió a los cinco jueces que componían la Sala de lo Constitucional, y los diputados oficialistas de inmediato los reemplazaron por jueces aliados del presidente.

La Sala Constitucional, adscrita a la Corte Suprema de Justicia, es a la que van dirigidos la mayor parte de habeas corpus.

“La Sala simplemente se hace la del ojo pacho (ignora), no da respuestas”, señaló a IPS el abogado Pedro Martínez, que va a llevar el caso de Deras.

Antes del régimen de excepción, la cifra de habeas corpus rondaba los 800 casos al año, pero en 2022, en el marco de la llamada guerra contra las pandillas, la cifra alcanzó los 3000, explicó Martínez.

La mayoría de esas solicitudes de habeas corpus no han sido resueltas, pese a que se trata de un recurso de trato perentorio.

Policías vigilan a un grupo de presuntos pandilleros trasladados en febrero de cárceles del país al nuevo Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), construido por el gobierno de Nayib Bukele, que ha emprendido una «guerra contra las pandillas» desde marzo de 2022. La política anticrimen del presidente ha logrado desarticulara en buena medida a esos grupos criminales, pero hay reportes de graves violaciones a los derechos humanos y de capturas arbitrarias por parte de soldados y policías. Imagen: Presidencia de El Salvador

Un informe de la organización Asesoría Legal Anticorrupción (Alac), reportó que de las 4012 solicitudes de habeas corpus recibidas entre marzo de 2022 y enero de 2023, solo se han resuelto 22 %.

La mayor parte de esas solicitudes (3369) fueron hechas a la Sala Constitucional, que no ha resuelto ninguna, al menos en ese periodo. Otros tribunales del sistema, quizá aún con un poco de más independencia, sí han procesado algunos casos.

El habeas corpus, creados en el siglo XIII en Inglaterra, tienen precisamente el objetivo es determinar el paradero de una persona que ha sido detenida y cuyos familiares no saben dónde se encuentra, obligando así a la “exposición del cuerpo” de esa persona ante el juez para «mostrar» su estado.

El abogado Martínez acotó que el sistema interamericano de justicia ha determinado que si alguien ha sido capturado por el Estado y los familiares no lo han visto por 15 días, se considera que hay una desaparición forzada.

La respuesta de la Justicia salvadoreña debe ser dentro de los 15 días siguientes de iniciado el trámite.

No obstante, es un hecho que históricamente en este país procesar ese tipo de recursos legales siempre ha arrastrado retrasos.

Pero ahora, con el control que Bukele ejerce sobre parte del sistema judicial, es muy probable que la razón tenga también un componente político.

Martínez agregó que los jueces de la Sala Constitucional, al desestimar o devolver con observaciones las peticiones de habeas corpus, suelen recurrir a justificaciones sin fundamento, que no son parte del procedimiento normal.

La organización de derechos humanos Cristosal presentó el 29 de mayo  el informe “Un año bajo el régimen de excepción”, que recogió 3403 casos de personas cuyos derechos fueron vulnerados en un año de régimen de excepción, sobre todo en lo relativo a detenciones arbitrarias.

Además, el reporte sostuvo que en ese periodo fallecieron 153 personas dentro de las cárceles, de esas, 29 presentaban signos de muerte violenta.

Entre marzo de 2022 y enero de 2023 hubo 4012 solicitudes de habeas corpus ante la Corte Suprema de Justicia de El Salvador, para saber el paradero de parte de los detenidos en el marco del régimen de excepción implantado por Nayib Bukele para eliminar a las pandillas. De ellos, solo 22 % se han resuelto. Imagen: Alac

Entre la esperanza y la incertidumbre

Deras no ha perdido la esperanza de ver a su esposo con vida y en libertad.

Como respaldo al habeas corpus, posee cartas de personas que dicen que lo conocen, escrituras de alguna propiedad de él, referencias que prueban que él sufre de insuficiencia renal, así como escritos que demuestran que no tiene antecedentes penales y otros.

“Ojalá las autoridades puedan ver esta documentación y lo dejen ir, no importa que salga con heridas”, dijo Deras.

Narró que los policías mintieron a la hora de inculpar a su pareja.

Sostuvo que en 2008, un hermano de Flores lo denunció por violación de una familiar, y por eso estuvo detenido cuatro meses en una celda policial, aguardando una primera audiencia judicial.

Luego salió libre porque la denuncia fue infundada.

Ese informe policial fue alterado, agregó, y los policías reportaron que él tenía antecedentes penales por “pandillero”, lo cual era falso.


Muchas detenciones suceden a partir de llamadas anónimas, y los policías no confirman si la denuncia tiene fundamento o no, simplemente llegan a capturar.

Eso le pasó a una maestra capturada el 24 de abril de 2022, en uno de los asentamiento rurales del Bajo Lempa, una zona cercana a la desembocadura del río homónimo en el océano pacífico, en el departamento de Usulután, centro de El Salvador.

“Llegaron a las 11 de la noche, ya estábamos acostados, los policías llegaron con los rostros cubiertos y dijeron que había una denuncia anónima contra ella”, contó a IPS su esposo, quien pidió reserva de su nombre y el de su pareja.

Dijo que ella es maestra, dedicada a su profesión y a participar de actividades comunitarias, como ferias de intercambio de semillas criollas y de productos locales. “Es conocida como una persona de bien”, remarcó.

La acusaron también de agrupaciones ilícitas, y en la primera audiencia, el 7 de mayo de 2022, el juez decretó detención provisional por seis meses, periodo que suele alargarse, como ha sido su caso.

“Desde entonces no la veo, hace más de un año”, acotó, con lágrimas en los ojos.

Agregó que ha contratado a un abogado privado, para intentar liberarla.

En esa región del Bajo Lempa, donde la criminalidad ha sido casi inexistente desde hace varios años, los policías y soldados han capturado a unas 250 personas, acusadas de pertenecer a pandillas.

En 50 % de esos casos los familiares interpusieron procesos de habeas corpus, pero unos ya fueron denegados 

lunes, 29 de mayo de 2023

El agua del Gran Canal de Venecia se tiñe de verde y nadie sabe por qué (FOTOS, VIDEOS) RT informa.

 Las autoridades locales han convocado una reunión urgente para investigar el origen y la causa de lo sucedido.

El agua del Gran Canal de Venecia se tiñe de verde y nadie sabe por qué (FOTOS, VIDEOS)

El agua en el Gran Canal de Venecia, en Italia, se tiñó de verde este domingo, lo que obligó a las autoridades locales a convocar una reunión urgente para investigar el origen y la causa de la extraña coloración, informa la prensa italiana.






La mancha apareció por la mañana en un punto cercano al famoso puente de Rialto y luego empezó a extenderse por el Gran Canal y otras vías fluviales de la urbe.

El incidente se registró cuando ya había dado comienzo la popular regata de remo Vogalonga, evento que se celebra anualmente como muestra de rechazo ante la presencia cada vez mayor de barcas a motor en los canales de Venecia.

En un primer momento, se especuló con la posibilidad de que se tratara de una manifestación realizada por grupos ambientalistas, pero los resultados preliminares de las muestras del agua tomadas por las fuerzas del orden indican que la fuente sería una especie de 'trazador', un líquido que se inyecta en las tuberías o desagües urbanos en caso de fuga para entender la ruta seguida por la filtración de agua.

Por otra parte, las autoridades aseguran que la sustancia no es tóxica y tampoco representa un peligro para la salud humana. A la espera de los resultados finales de los análisis del agua y de los datos recopilados en la investigación, el Gobierno local mantendrá este lunes una nueva reunión.


martes, 16 de mayo de 2023

90 años han transcurrido. . . muchos lo han olvidado

 PERO YO SE LOS RECUERDO.   


Donde han quemado libros, terminarán quemando seres humanos. Heinrich Heine.


El 10 de mayo de 1933, una de las páginas más negras de la historia humana.

No necesita uno hablar, las imágenes lo dicen todo. La barbarie empezö ese día. Fue el verdadero preludio del Holocausto. Lo que siguió después lo había profetizado por Heine.

El 10 de mayo de 1933, se quemaron 20.000 libros en la entonces Opernplatz, luego llamada Bebel Platz, adyacente a la Ópera de Berlín.

Entre los autores cuyos libros fueron quemados estaban Thomas Mann, Stefan Zweig, Erich Maria Remarque, Heinrich Mann, Albert Einstein, HG Wells, Jack London, Upton Sinclair, Helen Keller, Andre Gide, Marcel Proust, Emil Zola y Sigmund Freud.

Estas imágenes lo dirán todo, todo aquello que no debe ser.













domingo, 30 de abril de 2023

América Latina aún soporta jornadas de trabajo demasiado largas

América Latina aún soporta jornadas de trabajo demasiado largas

Este artículo forma parte de la cobertura de IPS sobre el Día Internacional de los Trabajadores, el 1 de Mayo.

Trabajadores de la construcción de Chile, entre los beneficiados con la progresiva reducción de la jornada laboral, de las actuales 45 horas hasta 40, dentro de cinco años. La norma ya existía en países como Ecuador y Venezuela, pero en la mayoría de la región aún se contemplan tiempos de labor más extensos. Foto: Camila Lasalle / Sintec

CARACAS – La reducción de la jornada laboral semanal aprobada por el legislativo Congreso Nacional de Chile se inscribió en la tendencia de trabajar menos horas y días, que avanza en las economías modernas, y en paralelo mostró el rezago en ese campo que persiste en otros países de América Latina.

América Latina “tiene una legislación rezagada en cuanto a jornada de trabajo y es imperativo que se haga una revisión”, observó el director de la  Organización Internacional del Trabajo (OIT) para el Cono Sur americano, Fabio Bertranou, una vez aprobada la nueva norma chilena.

La jornada semanal en Chile era de 45 horas, y de manera paulatina ese límite se reducirá en una hora anual durante cinco años hasta quedar en 40 horas, según la norma que el presidente Gabriel Boric, jubiloso, promulgó el 14 de abril.

“Tras muchos años sumando apoyo y dialogando, hoy por fin podemos celebrar la aprobación de este proyecto que reduce la jornada laboral, un proyecto profamilia, que apunta al buen vivir de todas y todos”, dijo Boric.

La ley prevé la posibilidad de trabajar cuatro días y descansar tres, de hacer un máximo de cinco horas extras por semana, y accede a excepciones en sectores como minería y transporte, donde pueden laborarse hasta 52 horas semanales, a condición de compensar con menos horas en otra semana de labor.

“La organización de la labor con el trabajo no humano, el de la inteligencia artificial, puede reducir masivamente el empleo y hacer que 40 horas semanales ya sea una cantidad inmensa de trabajo”: Francisco Iturraspe.

Chile se alinea así con sus socios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en algunos de los cuales, como Australia, Dinamarca  y Francia, se trabaja menos de 40 horas, mientras que en otros, como Alemania, Colombia, México o el Reino Unido, se trabaja más.

La reforma chilena fue el acontecimiento destacado en el mundo del trabajo latinoamericano al acercarse una nueva conmemoración del Día Internacional de los Trabajadores, el lunes 1 de mayo.

El presidente Gabriel Boric celebra la modificación de la ley laboral que hizo el Congreso chileno para reducir la jornada laboral como un logro que «apunta al buen vivir de todos y todas», en el entendido de que los trabajadores dispondrán de más tiempo para el descanso y la vida familiar. Foto: Presidencia de Chile

Variedad latinoamericana

De acuerdo con datos de la OIT, hasta la década pasada dos países de la región, Ecuador y Venezuela, sostenían legalmente la jornada laboral límite de 40 horas, mientras que, como Chile hasta ahora, Brasil, El Salvador, Guatemala y República Dominicana estaban en el rango entre 42 y 45 horas.

En el tope de las 48 horas se ubicaban Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay.

Según las normas nacionales, el máximo de horas semanales que se permite trabajar  es de 48 en Brasil y Venezuela; y en Argentina, Ecuador, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, República Dominicana y Uruguay está entre 49 y 59 horas.

En Bolivia, Colombia, Costa Rica, Guatemala y Honduras el tope es de 60 o más horas, y en El Salvador y Perú simplemente no hay límite.

Se trata aquí de las semanas, distintas a las ordinarias, en las que por razones específicas se autoriza un tiempo extraordinario de labor.

Sin embargo, en la práctica se trabaja menos, pues el promedio regional está en 39,9 horas, más que en Europa occidental, América del Norte y África (entre 37,2 y 38,8 horas), pero menos que en los Estados árabes y del Pacífico y Asia, donde se labora con promedios entre 44 y 49 horas semanales.

Los datos de la OIT mostraron que en el año 2016 en América Latina los trabajadores hombres laboraron 44,9 horas semanales en promedio y las mujeres 36,3, una reducción de 1,7 horas respecto a cifras de 2005 en el caso de los hombres y de media hora en el caso de las mujeres.

Entre los trabajadores domésticos, la merma fue de 3,3 horas entre los hombres y de más de cinco horas entre las mujeres (de 38,1 a 32,9 horas), lo que se atribuye en parte a que después de 2005 avanzó la legislación para equiparar en tiempo de labor de las trabajadoras domésticas con el resto de trabajadores.

Una maestra se conecta desde su casa con sus estudiantes en un ejercicio de teletrabajo. Esa tendencia avanzó en diferentes sectores en América Latina durante la pandemia de covid-19 y permite a los trabajadores una organización más libre del tiempo de labor, aunque en ocasiones implica trabajar tiempo extra. Foto: Marcel Crozet / OIT

Salud y teletrabajo

Un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la OIT atribuye a las largas jornadas de labor -especialmente las que rebasan las 55 horas semanales- la muerte de unos 750 000 trabajadores cada año.

La investigación de esas agencias indicó que en el mundo en 2016 murieron 398 000 trabajadores por accidente cerebrovascular y 347 000 por cardiopatía isquémica, males que se disparan por el estrés prolongado asociado a largas jornadas, o por respuestas riesgosas como consumo de tabaco, alcohol y dietas no saludables.

María Neira, directora de Ambiente, Cambio Climático y Salud en la OMS, dijo al respecto que “trabajar 55 horas o más por semana es un grave peligro para la salud. Es hora de que todos, gobiernos, empleadores y empleados, nos demos cuenta de que las largas jornadas laborales pueden provocar una muerte prematura”.

Por otra parte, la tendencia del teletrabajo registró un auge en todo el mundo durante la pandemia covid-19 y alcanzó a 23 millones de trabajadores en América Latina y el Caribe, principalmente asalariados formales con alto nivel educativo, empleos estables y en ocupaciones profesionales y administrativas.

El acceso al teletrabajo ha sido mucho menor para los trabajadores informales, por cuenta propia, jóvenes, los de menores calificaciones y de bajos ingresos laborales, y para las mujeres sobre las que recaen más responsabilidades familiares.

Un análisis del especialista latinoamericano de la OIT Andrés Marinakis reconoció que “en general, los teletrabajadores tienen cierta autonomía para determinar la organización de su jornada y se evalúa su desempeño principalmente a través de los resultados de su trabajo más que por las horas que tomó para hacerlo”.

Pero “diversos estudios han encontrado que en muchos casos quienes teletrabajan realizan jornadas laborales un poco superiores a la habitual, los límites entre las horas habituales y las extraordinarias son menos nítidos”, y esa situación se refuerza con los dispositivos electrónicos disponibles, expuso Marinakis, con su sede en Santiago de Chile.

De ese modo “es posible el contacto con colegas y supervisores en cualquier momento y lugar, extendiendo la jornada más allá de lo habitual”, lo que plantea “la necesidad de establecer con claridad un período de desconexión que permita un descanso efectivo del trabajador”, agregó el analista.

La inteligencia artificial, por ejemplo con los robots que trabajan con gran precisión y rapidez, favorece el desarrollo tecnológico de los países y aumenta la productividad al reducir costos en la producción de bienes o servicios, pero puede conducir a importantes reducciones del empleo. Foto: BID

La otra cara

Por otra parte, en el horizonte aparece que “la organización de la labor con el trabajo no humano, el de la inteligencia artificial, puede reducir masivamente el empleo y hacer que 40 horas semanales ya sea una cantidad inmensa de trabajo”, observó a IPS, en conversación telefónica, el laboralista argentino Francisco Iturraspe.

Docente en la Universidad Nacional de Rosario e investigador del estatal Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de su país, Iturraspe recuerda que el 1 de mayo, Día del Trabajador, conmemora precisamente la lucha librada en 1886 en Chicago, Estados Unidos, para reducir la jornada laboral.

La reducción de la jornada “responde a criterios propios del siglo XIX, mientras en el XXI existe el desafío de atender la necesidad de desarrollo tecnológico y su impacto en nuestros países”, opinó el experto desde la ciudad de Rosario, en el sudeste argentino.

Sostuvo que “en la medida en que se disponga de mano de obra abundante y barata, y la gente deba trabajar más horas, los empresarios necesitarán menos inversión en tecnología y así el desarrollo se detiene”.

Pero, por otra parte, Iturraspe destaca que la inversión en tecnologías como la inteligencia artificial reduce el costo de producción de bienes y servicios, evocando la tesis del costo marginal cero expuesta en sus obras por el economista estadounidense Jeremy Rifkin, autor, entre otros libros, de “El fin del trabajo”.

Eso se traduce en reducción de la mano de obra necesaria para producir y distribuir bienes y servicios, “quizá hasta de la mitad según algunos economistas, giro copernicano que nos llevaría a una situación de desempleo masivo”.

Por el filo de esa navaja camina la búsqueda de reducir la jornada de trabajo, “con la esperanza de que la reducción del tiempo de labor pueda dar a los seres humanos trabajadores nuevas formas de afrontar la vida”, concluyó Iturraspe.

ED: EG